Juanjo para la Peña El Pimentón ha sido el alma mater, a él con sus defectos y con sus virtudes, nunca se le podra achacar que no tenía a la Peña en su corazón, la quería porque la había parido y luchaba por ella como una hija más.
Juanjo se marcho y nos dejo tiempos de ilusión en la memoria, la ilusión de preparar la cesta de flores para la Virgen de la Fuensanta o para el Cristo de la Salud, de luchar para conseguir un grupo de baile que con Mª Carmen y el Ignacio fuese el orgullo de la Peña alli donde fuera. Con su Vicepresidente Ponce, con su abanderado Teruel y tantos que pertenecieron a la Peña nos transmitieron el fervor por las raices murcianas y espinarderas.
Que tiempos aquellos cuando ofreci a Juanjo y a su Junta Directiva la posibilidad de hacer, con tanta ilusión, la primera revista huertana, publicada por una Peña. Con un grupo de jovenes, como Saura, Vicente, Magdalena, la alcaldesa pedanea actual, en la baldosa de al lado de la Peña nos reuniamos para confeccionar el número mensual de la revista. Juanjo tenía tanta ilusión como nosotros aunque me costara el dinero
martes, 25 de mayo de 2010
viernes, 14 de mayo de 2010
AGRADECIMIENTO A LA PEÑA EL PIMENTÓN
Quisiéramos dar las gracias a la “Peña El Pimentón”, que en el XXI Aniversario, habéis tenido un detalle tan grande y tan hermoso hacia uno de los vuestros, entregándole a título póstumo la insignia de oro de la Peña. Cuando falleció vuestro panochista, el día 9 de abril de 1996, que se celebraba en Murcia el Bando de la Huerta, todos nosotros (su mujer y sus hijos) quizás no pudimos agradecer suficientemente el cariño que demostrasteis acompañándonos en nuestro dolor, ahora que le hacéis este homenaje, queremos daros las GRACIAS, y que aunque EL PERETE, vuestro panochista, no este aquí, en un rincón huertano del cielo nos estará acompañando.
No os tenemos que decir que él era panochista, huertano, murciano y espinardero, que quería mucho a su tierra y sus costumbres, las vivía y las sentía y a nosotros nos hacía participes de su pasión. Tampoco os tengo que decir que él se sentiría orgulloso de vuestro XXI Aniversario, porque fue socio fundador y seguro que para esta ocasión hubiera tenido un bando para celebrarlo. Ya os lo hizo cuando el 12 de diciembre de 1981 visitó oficialmente la Peña La Alegría de la Huerta madrina de vuestra peña y también cuando solo teníais dos añiquios de peña.
Quisiéramos dejar constancia que antes de fallecer, nos dejó a su esposa e hijos su inquietud e ilusión de que algún día pudiera recopilarse sus bandos y que se dieran a conocer, como parte de una tradición que como él decía no debería olvidarse, es por eso que con ilusión y alegría los herederos de su murcianismo y haciendo también un poco de justicia, estamos preparando un libro, que cuando esté editado os daremos a conocer.
Agradecemos a la Peña El Pimentón que haya invitado a D. José Ruiz Solano, amigo de nuestro padre, quién leerá unos bandos en memoria de él y que seguro que desde arriba recibirá un abrazo de José Antonio. También agradecer a nuestra alcaldesa pedanea (Encarna Guillén), a la representación de la Peña el Corrental, a la Peñas que en esta noche han participado y a la 1ª Junta Directiva, que Dios os bendiga.
De verdad solo queremos daros las GRACIAS y FELICITAROS en vuestro XXI aniversario, y que sean muchísimos más los que podamos celebrar.
Nos despedimos como lo haría mi padre
Tengo ya que rematar
mi suflama u avirtencia
pero quió que sea el remate
diciendo con toa mi juerza
qu’esta Peña EL PIMENTÓN
ya con tantisma expelencia
está orbullosa de verlos
desfrutando en’esta fiesta.
Que los vantiun’años que lleva
trajinando como Peña
entre tos hay qu’enpujalla
pa qu’en traintiun se conviertan
poique la Peña EL PIMENTÓN
és sobre tó nuestra Peña.
Hé dicho
ESPINARDO, 28 DE JUNIO DE 2002
No os tenemos que decir que él era panochista, huertano, murciano y espinardero, que quería mucho a su tierra y sus costumbres, las vivía y las sentía y a nosotros nos hacía participes de su pasión. Tampoco os tengo que decir que él se sentiría orgulloso de vuestro XXI Aniversario, porque fue socio fundador y seguro que para esta ocasión hubiera tenido un bando para celebrarlo. Ya os lo hizo cuando el 12 de diciembre de 1981 visitó oficialmente la Peña La Alegría de la Huerta madrina de vuestra peña y también cuando solo teníais dos añiquios de peña.
Quisiéramos dejar constancia que antes de fallecer, nos dejó a su esposa e hijos su inquietud e ilusión de que algún día pudiera recopilarse sus bandos y que se dieran a conocer, como parte de una tradición que como él decía no debería olvidarse, es por eso que con ilusión y alegría los herederos de su murcianismo y haciendo también un poco de justicia, estamos preparando un libro, que cuando esté editado os daremos a conocer.
Agradecemos a la Peña El Pimentón que haya invitado a D. José Ruiz Solano, amigo de nuestro padre, quién leerá unos bandos en memoria de él y que seguro que desde arriba recibirá un abrazo de José Antonio. También agradecer a nuestra alcaldesa pedanea (Encarna Guillén), a la representación de la Peña el Corrental, a la Peñas que en esta noche han participado y a la 1ª Junta Directiva, que Dios os bendiga.
De verdad solo queremos daros las GRACIAS y FELICITAROS en vuestro XXI aniversario, y que sean muchísimos más los que podamos celebrar.
Nos despedimos como lo haría mi padre
Tengo ya que rematar
mi suflama u avirtencia
pero quió que sea el remate
diciendo con toa mi juerza
qu’esta Peña EL PIMENTÓN
ya con tantisma expelencia
está orbullosa de verlos
desfrutando en’esta fiesta.
Que los vantiun’años que lleva
trajinando como Peña
entre tos hay qu’enpujalla
pa qu’en traintiun se conviertan
poique la Peña EL PIMENTÓN
és sobre tó nuestra Peña.
Hé dicho
ESPINARDO, 28 DE JUNIO DE 2002
miércoles, 12 de mayo de 2010
FERIA D’ANTAÑO Y SUS MOERNURAS MOERNAS

Por seguir la moernura
qu’hacen las cosas moernas,
hán moernizao en Murcia
hista la mesmiquia Feria.
La Feria qu’habia antaño
hallá en los’años cuarenta
pegaiquia al Rio Segura
(juntiquio al’agua, a la izquierda)
en’el Parque Ruis Fidalgo,
que los nuevos no ricuerdan
poique al Perraneo d’entonces
l’explotaba las caeza,
de ver qu’en cuanti ponia,
u piensaba en la Feria,
nus venia una riá
y’arremataba con’ella.
Piensó qu’el Parque sobraba
y con capazos e tierra
lo rellenó hista ponello
al compás e la Lorieta.
Dende entonces hist’abora,
la Feria há dao munchas güeltas,
lo mesmo del Malecón
hista la Famiquia esa,
qu’al Infante Juan Manuel
u hista la Ferie e Muestras,
qu’es ande abora se pone
dende face anguna fechas.
Yo m’entero e tos los sitios
por’icillo mi Jusefa
poique al revés de lo qu’hago
ella no se pierde Feria.
Pero el añiquio pasao
se le metió una perra
de que se me juera con’ella,
y si no me voy, revienta.
Coció una ocena e güevos,
un piazo e torta cenceña,
una rastra e morcillas,
longaniza e la güena,
medio cuartillo e vino
y con tó aentro e una cesta
salimos los dos juntiquios
por’en medio e la senda
caminiquio e la zudiá
pa llegar hista la Feria.
Por’el camino p’alla
mi caeza daba güeltas
piensando lo qu’era antaño,
cuando con cuatro pesetas
)u diecesais rales cambiaos
que pa mi és la mesma cuenta),
qu’hacen las cosas moernas,
hán moernizao en Murcia
hista la mesmiquia Feria.
La Feria qu’habia antaño
hallá en los’años cuarenta
pegaiquia al Rio Segura
(juntiquio al’agua, a la izquierda)
en’el Parque Ruis Fidalgo,
que los nuevos no ricuerdan
poique al Perraneo d’entonces
l’explotaba las caeza,
de ver qu’en cuanti ponia,
u piensaba en la Feria,
nus venia una riá
y’arremataba con’ella.
Piensó qu’el Parque sobraba
y con capazos e tierra
lo rellenó hista ponello
al compás e la Lorieta.
Dende entonces hist’abora,
la Feria há dao munchas güeltas,
lo mesmo del Malecón
hista la Famiquia esa,
qu’al Infante Juan Manuel
u hista la Ferie e Muestras,
qu’es ande abora se pone
dende face anguna fechas.
Yo m’entero e tos los sitios
por’icillo mi Jusefa
poique al revés de lo qu’hago
ella no se pierde Feria.
Pero el añiquio pasao
se le metió una perra
de que se me juera con’ella,
y si no me voy, revienta.
Coció una ocena e güevos,
un piazo e torta cenceña,
una rastra e morcillas,
longaniza e la güena,
medio cuartillo e vino
y con tó aentro e una cesta
salimos los dos juntiquios
por’en medio e la senda
caminiquio e la zudiá
pa llegar hista la Feria.
Por’el camino p’alla
mi caeza daba güeltas
piensando lo qu’era antaño,
cuando con cuatro pesetas
)u diecesais rales cambiaos
que pa mi és la mesma cuenta),
dempues de muncho esfrutar,
golvia con la panza llena
y cuatro rales e sobra
pa mercarlle a mi Jusefa
(qu’era mi novia entavia)
un ricuerdo e la Feria.
Lo primeriquio al’entrar
mercaba un chambi e peseta,
y’adimpues, a los caballiquios,
qu’a tres perriquias la güelta
con cinco rales tenia
pa montarme una hora y media.
Veia los Cristobiquias,
con mazo, proba juerza
y m’amontaba en la Noria
la más altiquia qu’habiera,
pa qu’el bajar embalá
s’abrazara mi Jusefa.
Me llevaba angún rigalo
tirando con’escopeta,
y’al golver p’ande la cuenta
entraba anca “El Secretario”,
y con cá dos perragordas
me zampaba un corrental
y’un par d’oliviquias negras,
llegando hista mi roá
renchió, pero con juerzas.
Rematé ya e piensar
en toa la cosiquiq esa
poique al remate d’andar
habiamos llegao a la Feria.
Por’aquello e la costumbre
le merqué a mi Jusefa
un chambi encanijao,
y’al preguntalle la cuenta
me ejó con templequera,
oos’el d’antes e peseta
NUVE DUROS me costó
sin rebajar una perra
Como un dia, es’un día,
le ije a mi Jusefa
qu’en lo que queaba e tarde
llevar las remaleras.
Mi Jusefa consintió,
y m’acordé de su agüela
lo mesmo que de su maere
que pa más señas, es mi suegra.
Me subió en’un artilugio
que tenia munchas cuestas
y qu’al prencipiar a andar
se cierraba una visera
ejandonos a los d’adentro
oscuro com’una lobera.
Una mano m’abrazó
y’otra agarró con juerza
y cuatro rales e sobra
pa mercarlle a mi Jusefa
(qu’era mi novia entavia)
un ricuerdo e la Feria.
Lo primeriquio al’entrar
mercaba un chambi e peseta,
y’adimpues, a los caballiquios,
qu’a tres perriquias la güelta
con cinco rales tenia
pa montarme una hora y media.
Veia los Cristobiquias,
con mazo, proba juerza
y m’amontaba en la Noria
la más altiquia qu’habiera,
pa qu’el bajar embalá
s’abrazara mi Jusefa.
Me llevaba angún rigalo
tirando con’escopeta,
y’al golver p’ande la cuenta
entraba anca “El Secretario”,
y con cá dos perragordas
me zampaba un corrental
y’un par d’oliviquias negras,
llegando hista mi roá
renchió, pero con juerzas.
Rematé ya e piensar
en toa la cosiquiq esa
poique al remate d’andar
habiamos llegao a la Feria.
Por’aquello e la costumbre
le merqué a mi Jusefa
un chambi encanijao,
y’al preguntalle la cuenta
me ejó con templequera,
oos’el d’antes e peseta
NUVE DUROS me costó
sin rebajar una perra
Como un dia, es’un día,
le ije a mi Jusefa
qu’en lo que queaba e tarde
llevar las remaleras.
Mi Jusefa consintió,
y m’acordé de su agüela
lo mesmo que de su maere
que pa más señas, es mi suegra.
Me subió en’un artilugio
que tenia munchas cuestas
y qu’al prencipiar a andar
se cierraba una visera
ejandonos a los d’adentro
oscuro com’una lobera.
Una mano m’abrazó
y’otra agarró con juerza
la mesmiquia entimidá
que icillo me da virgúenza.
Lo maliquio el caso, és
que no jué mi mesma Jusefa,
pos la tenia elante
y’eso vinia e la erecha,
ande tenia sentao
uno con muncha melena.
Que di un repullo ¡Puñema!
y mentras seguían las güeltas
zampá mi puño hista el’ojo
qu’a ciegas tenia mas cerca.
Dempues m’amontó en’un sitio
qu’el ricordallo siquiera
m’hace que degomite
hista la ultima abichuela;
pos prencipiaba a dar güeltas
y mareaba a calquiera,
ya que los mesmo rulaba
erecho com’8na vela
que con las patas p’arriba
y p’abajo la caeza.
Ni con vino e Jumilla
se pué pescar la jumera
que pesqué en’el artilugio;
to lo via e calquier manera,
y jué allí, ande m’acordé
e mi suegra e primeras.
Pa discansar un ratiquio
y’el mareo se me juera,
me metió en’un roaliquio
ande to sunaba a juerga,
pos habia munchos espejos
puestos e calquier manera
ande los mesmo te vias
chaparro y con’el culo juera
que com’un palo e la lús
y seco com’una licera.
Dempues d’eseo m’amontó
en’un pizao abruzaera
ande cogia munchismos
de lo grandisma que era
Empiezó a pegar meneos
y yo a tener temblequera
que me descudié un menuto
en coger l’agarraera
y me salí dispedio
como dispide una empresa.
Del cabezazo que dí
en la masa e una churrera,
hista a Quitapellejos
llegó la masiquia esa,
y yo quedé enriñonao,
cuatro costillas esechas,
un’ojo a la virulé
Lo maliquio el caso, és
que no jué mi mesma Jusefa,
pos la tenia elante
y’eso vinia e la erecha,
ande tenia sentao
uno con muncha melena.
Que di un repullo ¡Puñema!
y mentras seguían las güeltas
zampá mi puño hista el’ojo
qu’a ciegas tenia mas cerca.
Dempues m’amontó en’un sitio
qu’el ricordallo siquiera
m’hace que degomite
hista la ultima abichuela;
pos prencipiaba a dar güeltas
y mareaba a calquiera,
ya que los mesmo rulaba
erecho com’8na vela
que con las patas p’arriba
y p’abajo la caeza.
Ni con vino e Jumilla
se pué pescar la jumera
que pesqué en’el artilugio;
to lo via e calquier manera,
y jué allí, ande m’acordé
e mi suegra e primeras.
Pa discansar un ratiquio
y’el mareo se me juera,
me metió en’un roaliquio
ande to sunaba a juerga,
pos habia munchos espejos
puestos e calquier manera
ande los mesmo te vias
chaparro y con’el culo juera
que com’un palo e la lús
y seco com’una licera.
Dempues d’eseo m’amontó
en’un pizao abruzaera
ande cogia munchismos
de lo grandisma que era
Empiezó a pegar meneos
y yo a tener temblequera
que me descudié un menuto
en coger l’agarraera
y me salí dispedio
como dispide una empresa.
Del cabezazo que dí
en la masa e una churrera,
hista a Quitapellejos
llegó la masiquia esa,
y yo quedé enriñonao,
cuatro costillas esechas,
un’ojo a la virulé
masa e churrosen la mersa
y’el mondongo revirao
de tantisma contingencia.
Las dichosas moernuras
y’hacer caso a mi Jusefa
me tuvieron en l’Arrixaca
cuatro meses y dos siestas;
y’anque en perras me salió
(con’el siguro e la güerta)
rigalao como el que ice,
me cuestó mis güenas perras,
pos rigalé angunos pollos
paviquias e l’Arboleja,
conejos e los caseros,
pimientos y berengenas,
p’agraecer a tuiquios
su güena comportaera,
pos me trataron mijor
que siempre me trata mi suegra.
Ya m’hé curao del tó
y’ogaño güelvo a la Feria,
pero a mi rueda e caballos
y’a tirar con’escopeta,
ejando las moernuras
a tuiquia la gente moerna,
pos’entre pitos y flautas,
toas las moernuras’esas
hán moernizao e moerno
toas las cosas e la Feria,
sin querer icir qu’abora
tié más u menos majencia
que la feria que facian
en los’añiquios cuarenta.
Hé dicho.
y’el mondongo revirao
de tantisma contingencia.
Las dichosas moernuras
y’hacer caso a mi Jusefa
me tuvieron en l’Arrixaca
cuatro meses y dos siestas;
y’anque en perras me salió
(con’el siguro e la güerta)
rigalao como el que ice,
me cuestó mis güenas perras,
pos rigalé angunos pollos
paviquias e l’Arboleja,
conejos e los caseros,
pimientos y berengenas,
p’agraecer a tuiquios
su güena comportaera,
pos me trataron mijor
que siempre me trata mi suegra.
Ya m’hé curao del tó
y’ogaño güelvo a la Feria,
pero a mi rueda e caballos
y’a tirar con’escopeta,
ejando las moernuras
a tuiquia la gente moerna,
pos’entre pitos y flautas,
toas las moernuras’esas
hán moernizao e moerno
toas las cosas e la Feria,
sin querer icir qu’abora
tié más u menos majencia
que la feria que facian
en los’añiquios cuarenta.
Hé dicho.
LA MONTERA E NICOLAS

Ejamé ya, Juensantica
que me tengo que esahogar;
tengo qu’echar por los’ojos
llorando com’un zagal
l’emoción que tengo aentro
dend’hace un rato na más,
poiqu’hoy vinticuatro e Junio
d’este año creminal
qu’está siendo el Ochenta y cuatro
de gente sin trebajar,
de zagaliquios drugaos
p’asín ejar de piensar;
de industrias qu’hán trebajao
y’abora tiene que cierrar;
de las tierras tan resecas
por no pudillas regar;
d’un mundo mu recelao
y gente disconfiá;
éste año sin sonrisas
y de caras alargás
poique naide está seguro
de los que nus pué pasar...
la Fina, Conchi y la Santica
(poique la Encarna no está)
m’han rigalao elante e tós
la joyiquia más preciá
qu’el que se siente panocho
pudia ambicionar:
“La Montera e su paere”.
“La Montera e Nicolás”
“La de Nicolás Rex Planes”
¿No t’hás parao a piensar
qu’allevo en mi caeza
lo que no pudia ensoñar?
¿No t’acuerdas Juensantica?
la fegura e Nicolás
con la ropa como tós
y su montera calá?
¿Qué cosa e la vestimenta
pué que riepresente más
al güertano e nuestra tierra
anque no lleve más ná?
El la llevó en su caeza;
caeza mu despejá
y’abora la llevo yo
y no me la quió ni quitar.
Quió llevarla siempre puesta
pos pienso que pué pasar
qu’haiga quedao en su montera
anque sea una idea na más
y qu’abora quiera Dios
que se me púa trespasar.
Cuando me casé contigo
juiste a la huerta a pararmu cerca d’and’él vivia,
que me tengo que esahogar;
tengo qu’echar por los’ojos
llorando com’un zagal
l’emoción que tengo aentro
dend’hace un rato na más,
poiqu’hoy vinticuatro e Junio
d’este año creminal
qu’está siendo el Ochenta y cuatro
de gente sin trebajar,
de zagaliquios drugaos
p’asín ejar de piensar;
de industrias qu’hán trebajao
y’abora tiene que cierrar;
de las tierras tan resecas
por no pudillas regar;
d’un mundo mu recelao
y gente disconfiá;
éste año sin sonrisas
y de caras alargás
poique naide está seguro
de los que nus pué pasar...
la Fina, Conchi y la Santica
(poique la Encarna no está)
m’han rigalao elante e tós
la joyiquia más preciá
qu’el que se siente panocho
pudia ambicionar:
“La Montera e su paere”.
“La Montera e Nicolás”
“La de Nicolás Rex Planes”
¿No t’hás parao a piensar
qu’allevo en mi caeza
lo que no pudia ensoñar?
¿No t’acuerdas Juensantica?
la fegura e Nicolás
con la ropa como tós
y su montera calá?
¿Qué cosa e la vestimenta
pué que riepresente más
al güertano e nuestra tierra
anque no lleve más ná?
El la llevó en su caeza;
caeza mu despejá
y’abora la llevo yo
y no me la quió ni quitar.
Quió llevarla siempre puesta
pos pienso que pué pasar
qu’haiga quedao en su montera
anque sea una idea na más
y qu’abora quiera Dios
que se me púa trespasar.
Cuando me casé contigo
juiste a la huerta a pararmu cerca d’and’él vivia,
nus separaba un fancal
y tu mesmiquia icias:
“¡Que persona más honrrá!”
“Lo quieren hista los zagales”.
“No tié nenguna maldá”.
Pero mi emoción d’abora
en rauta vá enrilachá
a la cosiquia el panocho,
ejando abora a piensar
en las cosas e su persona
anque sea lo prencipal,
ya que por muncho que digas
te queas en la estacá.
¡Piensa una miaja Juensanta!
una miajiquia na más.
Ande quiera que yo vaya
naide me pudrá negar
qu’entre tós los panochistas
abora soy el prencipal,
poiqu’allevo en la caeza
la montera e Nicolás.
S’hán rematao ya las dudas,
abora vuá destrozar
tos los bandos qu’haiga escrito
que les falte caliá
y si anguno me s’escapa,
que me sepa predonar
ésta montera e pana,
testigo mu especial
de tuiquio cuanto escriba
y salga a esprefollar.
¡ Si és que tié que ser asín!
¿Es que yo puó esonrrár
lo que calquiera a la huerta
habria pagao un capital?
Eja que me esahogue
¿Cómo le puó yo pagar
el’acuerdo qu’hán tenio
las’hijas e Nicolás?
Anque d’abora pálante
piense más la panochás
y’escriba con tó su estilo,
la cuenta no quea saldá,
pero lo que sí te digo
que naide pudrá evitar
qu’en los’años que yo viva
conmigo siempre estará
riepresentao en su montera
la persona e Nicolás
el que al lao e San Pedro
en’el cielo and’estásabe que ya hé prumetio
y tu mesmiquia icias:
“¡Que persona más honrrá!”
“Lo quieren hista los zagales”.
“No tié nenguna maldá”.
Pero mi emoción d’abora
en rauta vá enrilachá
a la cosiquia el panocho,
ejando abora a piensar
en las cosas e su persona
anque sea lo prencipal,
ya que por muncho que digas
te queas en la estacá.
¡Piensa una miaja Juensanta!
una miajiquia na más.
Ande quiera que yo vaya
naide me pudrá negar
qu’entre tós los panochistas
abora soy el prencipal,
poiqu’allevo en la caeza
la montera e Nicolás.
S’hán rematao ya las dudas,
abora vuá destrozar
tos los bandos qu’haiga escrito
que les falte caliá
y si anguno me s’escapa,
que me sepa predonar
ésta montera e pana,
testigo mu especial
de tuiquio cuanto escriba
y salga a esprefollar.
¡ Si és que tié que ser asín!
¿Es que yo puó esonrrár
lo que calquiera a la huerta
habria pagao un capital?
Eja que me esahogue
¿Cómo le puó yo pagar
el’acuerdo qu’hán tenio
las’hijas e Nicolás?
Anque d’abora pálante
piense más la panochás
y’escriba con tó su estilo,
la cuenta no quea saldá,
pero lo que sí te digo
que naide pudrá evitar
qu’en los’años que yo viva
conmigo siempre estará
riepresentao en su montera
la persona e Nicolás
el que al lao e San Pedro
en’el cielo and’estásabe que ya hé prumetio
punerme con desniá
su montera, qu’entre tó
és mi joya más preciá.
Hé dicho.
su montera, qu’entre tó
és mi joya más preciá.
Hé dicho.
martes, 11 de mayo de 2010
LAS TENAJAS, COSA GÜENA

Ya no soy nengún zagal,
la vida da la expelencia;
por’eso yo puó icir
qu’al remate e las cuentas,
por munchismas moernuras
qu’esas presonas e cencia
quián meter en’el puchero
e las presonas moernas,
la razón siempre la tié
la cosiquias e la güerta.
¿Cómo se pudia pensar
ni pasar por la caeza
que se casara una moza
sin dos tenajas fien puestas?.
Cuando el mozo las fisaba
se queaba fecha yesca;
ver las dos tan reondicas
y tan’hermosas ¡Puñema!
Eso ya queria icir
que la boa esta cerca,
pos sin tinajas, nenguna
se casaba en la güerta.
Pudia faltalle el mortero,
pudia faltalle l’Artesa,
pudia faltalle el porrón,
e hista faltalle la cetra,
pero si faltaba el’agua
y’el sitio ande metella
¿Cómo hacian los michirones
u cocian las’acelgas?
u ¿Cómo en’un apuro
se lavaban la trasera
u limpiaban palominosd’essos que tanto se pegan?
la vida da la expelencia;
por’eso yo puó icir
qu’al remate e las cuentas,
por munchismas moernuras
qu’esas presonas e cencia
quián meter en’el puchero
e las presonas moernas,
la razón siempre la tié
la cosiquias e la güerta.
¿Cómo se pudia pensar
ni pasar por la caeza
que se casara una moza
sin dos tenajas fien puestas?.
Cuando el mozo las fisaba
se queaba fecha yesca;
ver las dos tan reondicas
y tan’hermosas ¡Puñema!
Eso ya queria icir
que la boa esta cerca,
pos sin tinajas, nenguna
se casaba en la güerta.
Pudia faltalle el mortero,
pudia faltalle l’Artesa,
pudia faltalle el porrón,
e hista faltalle la cetra,
pero si faltaba el’agua
y’el sitio ande metella
¿Cómo hacian los michirones
u cocian las’acelgas?
u ¿Cómo en’un apuro
se lavaban la trasera
u limpiaban palominosd’essos que tanto se pegan?
La moernura d’abora
en la zudiá y’en la güerta
en vés de tirar p’adelante
há cejao como las yeguas.
Se prieparan un grifiquio
que tira el’agua a seras
y s’olvidan e las tinajas
como si ya no silvieran;
y’eso trae su maeres mias
pos viene dimpues la sequera
y si los melistros’esos
que llevan las remaleras
no mandaran un chorriquio
anque sea d’uvas a peras,
las cascarrias nus saldrian
por’encima e la hombliguera,
pero teniendo tenajas,
rematan esas monselguas
poique las tenajas son
como UBRES d’una cherra.
Mi mujer las tié entavia
hermosas, que paicen nuevas.
yo entavia las’acaricio.
Tié una parejiquia d’ellas,
y dá un bustiquio efisarlas
empinaiquias, ... tan llenas.
Munchas las tién pequeñiquias,
utras las tié mu jordas
y’adimas están fien puestas.
Las tié mu fien tapaiquias
y nunca tiépolvo en’ellas
y no las destapa nunca
hista qu’el caso no allega
pero cuando allega el caso
de seguia, la puñetera
quita los trapos que tién
en la zudiá y’en la güerta
en vés de tirar p’adelante
há cejao como las yeguas.
Se prieparan un grifiquio
que tira el’agua a seras
y s’olvidan e las tinajas
como si ya no silvieran;
y’eso trae su maeres mias
pos viene dimpues la sequera
y si los melistros’esos
que llevan las remaleras
no mandaran un chorriquio
anque sea d’uvas a peras,
las cascarrias nus saldrian
por’encima e la hombliguera,
pero teniendo tenajas,
rematan esas monselguas
poique las tenajas son
como UBRES d’una cherra.
Mi mujer las tié entavia
hermosas, que paicen nuevas.
yo entavia las’acaricio.
Tié una parejiquia d’ellas,
y dá un bustiquio efisarlas
empinaiquias, ... tan llenas.
Munchas las tién pequeñiquias,
utras las tié mu jordas
y’adimas están fien puestas.
Las tié mu fien tapaiquias
y nunca tiépolvo en’ellas
y no las destapa nunca
hista qu’el caso no allega
pero cuando allega el caso
de seguia, la puñetera
quita los trapos que tién
y’¡Hala!, a pajera abierta.
Yo tamien tengo un grifiquio
qu’echa el chorro com’un fiera
y si lo abro angún dia
y no sale ná tan siquiera,
echo mano a la tinaja
qu’es el rimedio que quea
y me dispacho a mi busto
sin que pa mi haiga sequera,
por’eso acunsejo a tós
y premulgo ande sea
que si no tién la tenaja
que tantas feces rimedia,
que la merquen de seguia
por si viéne utra sequera,
poique icen los manchegos
qu’el’agua qu’el Tajo lleva
anque no la necesiten
no la mandan pa ésta Vega,
y si viene utra sequia
se verán cola la glea
los que a su mujer le falte
dos tenajas e las güenas.
Hé dicho.
Yo tamien tengo un grifiquio
qu’echa el chorro com’un fiera
y si lo abro angún dia
y no sale ná tan siquiera,
echo mano a la tinaja
qu’es el rimedio que quea
y me dispacho a mi busto
sin que pa mi haiga sequera,
por’eso acunsejo a tós
y premulgo ande sea
que si no tién la tenaja
que tantas feces rimedia,
que la merquen de seguia
por si viéne utra sequera,
poique icen los manchegos
qu’el’agua qu’el Tajo lleva
anque no la necesiten
no la mandan pa ésta Vega,
y si viene utra sequia
se verán cola la glea
los que a su mujer le falte
dos tenajas e las güenas.
Hé dicho.
EL ESPREFOLLO GÜERTANO

Poique me siento güertano
como cieca u frazal
u como merla vuelando
por’encomedio un fancal,
hé piensao con mi caeza
que nunca estaria de más
el facer que cherubitos
que de güerta, ná de ná,
cuando se pongan ropiquia
del vistio rigional
(Sea refajo de zagala
y zaragüel del zagal),
sabiera cosas de güerta
y costumbres ya pasás
pa que neguno o neguna
se pudiera atrancar
contando a los furasteros
que nus vién a vesitar.
Como yo cuando m’arranco
nadie me pué ya parar,
con la cosa el esprefollo
voy’abora a prencipiar
como ricuerdo pa tós
que pa icillos virdá
por culpa d’una panocha
que me salio corolá
esprefollando una noche
en la farraca del Blás,
me lié con mi Jusefa
y se me queó enreá
pa seculon seculera
toa la vida hista espichar.
El güertano que de tonto
no tenia ni tiene ná,
en cuanti cogia el panizo
prencipiaba a prubicar
que s’hacia el’esprefollo
rejuntiquio a su fancal;
en la puerta en su Barraca,
que la ponia eluminá
con dos candiles de mencha
pa efisar la montoná
Las zagalas casaeras
(qu’enantes eran’igual
poique les bustaba el caldo
como abora pué bustar
y bebian güenos tazones
anque más esimulás)
se ivan pal’esprefollo
no piensando en trebajar
anqu’el avio se la hacieran
a los s’amos del fancal,
se ivan por el Perico,por el Flugencio, por Juán,
por’el Pepiquio el MORRUO,
que morros tenia pa dar
y lo mesmo que de morros
d’otra cosa estaba igual.
Como tuiquias las zagalas
sabian qu’al esprefollar
era costumbre en la güerta
pa el busto de to zagal
qu’en cuanti una panocha
le salia corolá
a la moza de su lao
se le pudia afrazar,
s’ivan toas tan contentas
tuiquian mu fien lavás
con’el’agua tan clariquia
que corria por el frazal.
Lo que menos les bustaba
poique queaba el roal,
eran’esos repisquiquios
que tamien se pudian dar
cuando anguna e las panochas
les salian macheas
con graniquios corolaos
como si es que juá un lunar.
Los zagales, por’aquello
de puder asegurar
el abrazo a la zagala
que ya tenia ojeá,
con munchismo esimulo
pasaban por’el fancal
y s’arzaban en’el seno
anguna de la corolás,
poiqu’anque tranpa a sabiendas
a ellas le daba igual.
Y’allí t’ivan los zagales
con la... “esa priepará”,
yuiquila larga, riluciente
y sobre tó corolá,
pa dar desfrute a zagalas
qu’esperaban lusionás
esprefollar la panocha
qu’el Morruo u el Juan
u qu’el Flugencio u el Paco
tenian tan bien arzá.
Cuando s’allegaba el sitio
que se iba a esprefollar,
cá uno buscaba el lao
pa quien tenia qu’atacar,
y’entre fromas, ronrisquias,
toma, dame y mirás
prencipiaba toa la cosa,
pa cuasi ya rematarcuando salian los melones
que los’amos del fancal
habian metio como cebo
debajo e la montoná.
Y’arremataba del tó
cuando cá uno y cá cual
(Angunas zagalas solas
y’otras fien’acompañás)
por las sendas tan oscuaras
se ivan pa su roá,
y’entavia queaba alguno
con más janas d’abrazar
que ala que llevaba al’lao,
juntiquio angún cornijal
le sacaba “la PANOCHA”
que siempre llevaba arzá,
y como por ser costumbre
no se pudia negar,
el abrazo que le daba
era pa no resollar
De esprefollos salian
munchas boas precepitás,
poiqu’angunos el repisco
por panocha con lunar
les bustaba dallo en sitios
que abora no quiá mentar
pero que siempre se usa
pa biberón del zagal.
D’eso vinia la cequera,
el “Te pillé descudiá”,
el bailoteo de San Vitor
y la corria hista el’altar.
Si anguno de los priesentes
sus veis a esprefollar
pudeis tener mu en cuenta
eso de las corolás,
y si nenguna e las’hembras
(sea solter u sea casá)
se vá soliquia ande viva
al remate e la velá,
a las ‘unas sus marios
y’a las’otras su amistá
al remate de las cuentas
saldrá de las cuentas
saldrá la panocha arzá
y la costumbre a la güerta
por siempre se siguirá.
Hé dicho
como cieca u frazal
u como merla vuelando
por’encomedio un fancal,
hé piensao con mi caeza
que nunca estaria de más
el facer que cherubitos
que de güerta, ná de ná,
cuando se pongan ropiquia
del vistio rigional
(Sea refajo de zagala
y zaragüel del zagal),
sabiera cosas de güerta
y costumbres ya pasás
pa que neguno o neguna
se pudiera atrancar
contando a los furasteros
que nus vién a vesitar.
Como yo cuando m’arranco
nadie me pué ya parar,
con la cosa el esprefollo
voy’abora a prencipiar
como ricuerdo pa tós
que pa icillos virdá
por culpa d’una panocha
que me salio corolá
esprefollando una noche
en la farraca del Blás,
me lié con mi Jusefa
y se me queó enreá
pa seculon seculera
toa la vida hista espichar.
El güertano que de tonto
no tenia ni tiene ná,
en cuanti cogia el panizo
prencipiaba a prubicar
que s’hacia el’esprefollo
rejuntiquio a su fancal;
en la puerta en su Barraca,
que la ponia eluminá
con dos candiles de mencha
pa efisar la montoná
Las zagalas casaeras
(qu’enantes eran’igual
poique les bustaba el caldo
como abora pué bustar
y bebian güenos tazones
anque más esimulás)
se ivan pal’esprefollo
no piensando en trebajar
anqu’el avio se la hacieran
a los s’amos del fancal,
se ivan por el Perico,por el Flugencio, por Juán,
por’el Pepiquio el MORRUO,
que morros tenia pa dar
y lo mesmo que de morros
d’otra cosa estaba igual.
Como tuiquias las zagalas
sabian qu’al esprefollar
era costumbre en la güerta
pa el busto de to zagal
qu’en cuanti una panocha
le salia corolá
a la moza de su lao
se le pudia afrazar,
s’ivan toas tan contentas
tuiquian mu fien lavás
con’el’agua tan clariquia
que corria por el frazal.
Lo que menos les bustaba
poique queaba el roal,
eran’esos repisquiquios
que tamien se pudian dar
cuando anguna e las panochas
les salian macheas
con graniquios corolaos
como si es que juá un lunar.
Los zagales, por’aquello
de puder asegurar
el abrazo a la zagala
que ya tenia ojeá,
con munchismo esimulo
pasaban por’el fancal
y s’arzaban en’el seno
anguna de la corolás,
poiqu’anque tranpa a sabiendas
a ellas le daba igual.
Y’allí t’ivan los zagales
con la... “esa priepará”,
yuiquila larga, riluciente
y sobre tó corolá,
pa dar desfrute a zagalas
qu’esperaban lusionás
esprefollar la panocha
qu’el Morruo u el Juan
u qu’el Flugencio u el Paco
tenian tan bien arzá.
Cuando s’allegaba el sitio
que se iba a esprefollar,
cá uno buscaba el lao
pa quien tenia qu’atacar,
y’entre fromas, ronrisquias,
toma, dame y mirás
prencipiaba toa la cosa,
pa cuasi ya rematarcuando salian los melones
que los’amos del fancal
habian metio como cebo
debajo e la montoná.
Y’arremataba del tó
cuando cá uno y cá cual
(Angunas zagalas solas
y’otras fien’acompañás)
por las sendas tan oscuaras
se ivan pa su roá,
y’entavia queaba alguno
con más janas d’abrazar
que ala que llevaba al’lao,
juntiquio angún cornijal
le sacaba “la PANOCHA”
que siempre llevaba arzá,
y como por ser costumbre
no se pudia negar,
el abrazo que le daba
era pa no resollar
De esprefollos salian
munchas boas precepitás,
poiqu’angunos el repisco
por panocha con lunar
les bustaba dallo en sitios
que abora no quiá mentar
pero que siempre se usa
pa biberón del zagal.
D’eso vinia la cequera,
el “Te pillé descudiá”,
el bailoteo de San Vitor
y la corria hista el’altar.
Si anguno de los priesentes
sus veis a esprefollar
pudeis tener mu en cuenta
eso de las corolás,
y si nenguna e las’hembras
(sea solter u sea casá)
se vá soliquia ande viva
al remate e la velá,
a las ‘unas sus marios
y’a las’otras su amistá
al remate de las cuentas
saldrá de las cuentas
saldrá la panocha arzá
y la costumbre a la güerta
por siempre se siguirá.
Hé dicho
domingo, 9 de mayo de 2010
LOS RIPARTOS D’EL DEVORCIO

Abora qu’se arremata
entro e poquiquias fechas,
ser Perraneo delegio
pa éste roál e la güerta;
cuando tó m’habia salio
sin nenguna incomenencia,
há salio a relucir
el descasarse el que quiera,
con’eso que llaman “devorcio”
(pa que tuiquios m’entiendan).
Cuando yo me feguraba
que los casaos e mi tierra
se querian munchismo tós
y no tenia papaleta,
na más que los mandamases
hán prubicao la riceta
pa que se puá descasar
el casao que no s’entienda,
M’há venio un zumbio
pa que frime con mi güella
y’emprencipiar el papeleo,
que ya me dueloe la yema.
Ya no s’entiende nenguno,
ni el Perico con la Petra,
ni el Flugencio con la Inés,
ni el Antón con la Luteria,
ni el marrano y la marrana
¡Ni el caballo con su yegüa!,
y’esto és un desavio
que feremos quien lo arregla,
poiqu’angunos se confroman
con ripartirse a medias
siendo metá por metá
tuiquio lo qu’ellos tengan,pero hay una cazurra,
que quié qu’el riparto sea
arramblando con las cosas
que tién el nombre de hembra,
y tó lo que güela a macho
pal mario se lo eja.
Siendo asín como ella ice,
se lleva d’esta manera:
La tenaja, la sartén
la perola, la platera,
la olla anque sea e barro,
toas las sillas y la mesa,
la cama jrande y menua,
la mesilla y l’artesa,
la maroma, la garrucha
¡La casa, tamien pa ella!
y se pué quear tamien
si ‘es que quié, con la güerta,
y con munchas cosas más
que no quió mentar,
poiqu’hay tela;
y si arrambla con tó eso
al mario ¿qué le quea?.
Se pué quear con’el zagal,
berreando lo que quiera
poiqu’el zagal es pequeño
y ella se lleva la TETA.
Se quea con’el candil,
pero se lleva la mencha.
Con el panizo sin moler
poique l’arina és pa ella.
Tié que cudiar del Capullo
y’ella se lleva la sea,
pa el mario es’el furro
y pa la mujer la cherra.
Él se quea con los güevos
pero se quea sin güevera.
El pollo es pa el mario
pero la POLLA és pa ella,
y’anqu’el conejo és pa él
lo tendrá sin conejera
y al no tenello encerao
ese será pa calquiera.
El mario se confroma
poique se lleva LA SUEGRA,
y dice el jodio tamien
qu’al verselas colganderas
se vá reir a lo festia
poiqu’el SOSTEN se lo quea.
El ritrete és pa el mario
y’ella que cague ande quiera
Pero ella tamien se rie,
pos’ice la Puñetera
que si se quea el ritrete
se lleva la tapaera
y la pestucia que salga
anque se hambra no és pa ella.
Pué quearse el’orinal
y con’el catre sin tela,
pero pa mi és un lio
y munchismo más pa ella,
pos sin’orinal y sin ritrete
la veo aponá en la cazuela.
Tó esto me tié enfurruchao
poiqu’enfurrucha a calquiera,
y como entavia estoy
sin soltar las remaleras,
vuá prubicar un güen Bando
pa éste roál e la güerta,
qu’el que se quiá devorciar
le sello la papeleta
pero que ante de hacello
lo piensen una jelepa
poique yo como Perraneo
me queo con lo que tengan,
y si no quién perdello
que se JOAN y se compriendan.
Hé dicho
entro e poquiquias fechas,
ser Perraneo delegio
pa éste roál e la güerta;
cuando tó m’habia salio
sin nenguna incomenencia,
há salio a relucir
el descasarse el que quiera,
con’eso que llaman “devorcio”
(pa que tuiquios m’entiendan).
Cuando yo me feguraba
que los casaos e mi tierra
se querian munchismo tós
y no tenia papaleta,
na más que los mandamases
hán prubicao la riceta
pa que se puá descasar
el casao que no s’entienda,
M’há venio un zumbio
pa que frime con mi güella
y’emprencipiar el papeleo,
que ya me dueloe la yema.
Ya no s’entiende nenguno,
ni el Perico con la Petra,
ni el Flugencio con la Inés,
ni el Antón con la Luteria,
ni el marrano y la marrana
¡Ni el caballo con su yegüa!,
y’esto és un desavio
que feremos quien lo arregla,
poiqu’angunos se confroman
con ripartirse a medias
siendo metá por metá
tuiquio lo qu’ellos tengan,pero hay una cazurra,
que quié qu’el riparto sea
arramblando con las cosas
que tién el nombre de hembra,
y tó lo que güela a macho
pal mario se lo eja.
Siendo asín como ella ice,
se lleva d’esta manera:
La tenaja, la sartén
la perola, la platera,
la olla anque sea e barro,
toas las sillas y la mesa,
la cama jrande y menua,
la mesilla y l’artesa,
la maroma, la garrucha
¡La casa, tamien pa ella!
y se pué quear tamien
si ‘es que quié, con la güerta,
y con munchas cosas más
que no quió mentar,
poiqu’hay tela;
y si arrambla con tó eso
al mario ¿qué le quea?.
Se pué quear con’el zagal,
berreando lo que quiera
poiqu’el zagal es pequeño
y ella se lleva la TETA.
Se quea con’el candil,
pero se lleva la mencha.
Con el panizo sin moler
poique l’arina és pa ella.
Tié que cudiar del Capullo
y’ella se lleva la sea,
pa el mario es’el furro
y pa la mujer la cherra.
Él se quea con los güevos
pero se quea sin güevera.
El pollo es pa el mario
pero la POLLA és pa ella,
y’anqu’el conejo és pa él
lo tendrá sin conejera
y al no tenello encerao
ese será pa calquiera.
El mario se confroma
poique se lleva LA SUEGRA,
y dice el jodio tamien
qu’al verselas colganderas
se vá reir a lo festia
poiqu’el SOSTEN se lo quea.
El ritrete és pa el mario
y’ella que cague ande quiera
Pero ella tamien se rie,
pos’ice la Puñetera
que si se quea el ritrete
se lleva la tapaera
y la pestucia que salga
anque se hambra no és pa ella.
Pué quearse el’orinal
y con’el catre sin tela,
pero pa mi és un lio
y munchismo más pa ella,
pos sin’orinal y sin ritrete
la veo aponá en la cazuela.
Tó esto me tié enfurruchao
poiqu’enfurrucha a calquiera,
y como entavia estoy
sin soltar las remaleras,
vuá prubicar un güen Bando
pa éste roál e la güerta,
qu’el que se quiá devorciar
le sello la papeleta
pero que ante de hacello
lo piensen una jelepa
poique yo como Perraneo
me queo con lo que tengan,
y si no quién perdello
que se JOAN y se compriendan.
Hé dicho
CANTO A LA GÜERTA DE MURCIA

No me voy e tus cañares;
me queo hista el final;
si el Señor m’há dao dos’ojos
jué pa pudir esfrutar
efisando güerta hermosa
lo foniquia que tu estás,
lo mesmiquio en primavera
que cuando caen las helás;
u encomedio el verano;
u con las rama pelás
en el mes e tos los Santos,
cuando no se vé un frutal
espigao y mirando al cielo
con sus’hojas enganchás.
Pero sigues siendo hermosa
güerta e Murcia sin par,
poiqu’al lao, un limonero
face que puás esimular
ese pelao qu’el otoño
l’hace al que lluego será
el que dé malacatones,
cirgüelas flancas y morás,
abelcoques, peras d’agüa,
higos y frevas rayás.
Tiés tu munchas sendas e grama
pegaiquias al frazal;
tiés tu tierra ajraecia
poique con dos legonás,
medio capazo e basura
y’agua pa puder regar...
divuelves muncha’arrobas
e tomates pa ensalá,
pimientos jordos y menuos,
lechugas acobollás,
apio, crillas, ferengenas
y to lo que se quiá plantar.
¿Y quié abora mi zagala
que me vaya and’está?
¿Se creerá la puñetera
que no la vide llorar?.
Si al salir e la Juensanta
con su ramiquio d’azar
con su festidiquio flanco
y’al frazo d’un güen zagal...
no tenia ojos pa naide;
se le iva la mirá
pa lo qu’ese mesmo día
se tenía que ejar.
Esa güerta d’Algezares,
e Los Jarres, Beniaján;
tuiquio lo que la Patrona
Vergila dende su Altar.
Vide dempues e la comia
echarle mano a una hazá;
dirse juntiquio a un quijero,encomenzar a cabar
y echarse un puñao e tierra
al bolsillo el leantar
iciendo mu compungia:
“Yo te tengo quie ejar,
pero la tierra e mi güerta
me tié qu’acompañar;
poiqu’atí, güerta preciosa
t’hán querio emitar
y por muncho qu’hán querio
s’hán quedao en l’astacá”.
Y lo igo yo tamien:
“Naide te pué igualar”.
“yo te juro güerta e Murcia
qu’aquí me tién qu’enterrar”
Poiqu’eres e lo puro
y ya lo ice el refrán
¡Eres la güerta d’Uropa!
¿Qu’es lo que se pué plantar
que no cresca en cuatro dias
florio com’un rosal?
¡Si és que tiés clase! ¡Puñema!
¡Si no pués rimediar!.
¡Si és que vié un furastero
a vesitarte na más,
y cuando tié que golver...
alreor tién que cavar
pa segarle las raices
que l’hán crecio al llegar
No és piropo lo que digo,
és que hablo la virdá,
y’abora quié mi zagala
que me vaya and’está.
¡Sigue allí con tu mario,
qu’estás fien acompañá,
y no m’aprietes, zagala,
que tú me tiés qu’envidiar!
poique tú, pa ver tu güerta
tiés que dispierta ensoñar,
y yo piso los fancales,
limpio e grama el frazal,
siego copas al panizo,
acobijo el tomatal,
doy e comer al marrano,
pongo güevos a empollar,
y’en’una silla d’anea
m’asiento a discansar
mirando los limoneros
y goliendo tó su azar.
En’esta güerta e Murcia
amí me tién qu’enterrar,
pero siendo en la güerta
calquier lao me dá igual,
poiqu’ande quiera que vayas
siempre encuentras un roalqu’es la Jloria e los Cielos;
única que pué igualar
a ésta fendita tierra
qu’a tos nos face ensoñar
dend’el mar hista la vega
y dende la vega al mar.
Hé dicho
me queo hista el final;
si el Señor m’há dao dos’ojos
jué pa pudir esfrutar
efisando güerta hermosa
lo foniquia que tu estás,
lo mesmiquio en primavera
que cuando caen las helás;
u encomedio el verano;
u con las rama pelás
en el mes e tos los Santos,
cuando no se vé un frutal
espigao y mirando al cielo
con sus’hojas enganchás.
Pero sigues siendo hermosa
güerta e Murcia sin par,
poiqu’al lao, un limonero
face que puás esimular
ese pelao qu’el otoño
l’hace al que lluego será
el que dé malacatones,
cirgüelas flancas y morás,
abelcoques, peras d’agüa,
higos y frevas rayás.
Tiés tu munchas sendas e grama
pegaiquias al frazal;
tiés tu tierra ajraecia
poique con dos legonás,
medio capazo e basura
y’agua pa puder regar...
divuelves muncha’arrobas
e tomates pa ensalá,
pimientos jordos y menuos,
lechugas acobollás,
apio, crillas, ferengenas
y to lo que se quiá plantar.
¿Y quié abora mi zagala
que me vaya and’está?
¿Se creerá la puñetera
que no la vide llorar?.
Si al salir e la Juensanta
con su ramiquio d’azar
con su festidiquio flanco
y’al frazo d’un güen zagal...
no tenia ojos pa naide;
se le iva la mirá
pa lo qu’ese mesmo día
se tenía que ejar.
Esa güerta d’Algezares,
e Los Jarres, Beniaján;
tuiquio lo que la Patrona
Vergila dende su Altar.
Vide dempues e la comia
echarle mano a una hazá;
dirse juntiquio a un quijero,encomenzar a cabar
y echarse un puñao e tierra
al bolsillo el leantar
iciendo mu compungia:
“Yo te tengo quie ejar,
pero la tierra e mi güerta
me tié qu’acompañar;
poiqu’atí, güerta preciosa
t’hán querio emitar
y por muncho qu’hán querio
s’hán quedao en l’astacá”.
Y lo igo yo tamien:
“Naide te pué igualar”.
“yo te juro güerta e Murcia
qu’aquí me tién qu’enterrar”
Poiqu’eres e lo puro
y ya lo ice el refrán
¡Eres la güerta d’Uropa!
¿Qu’es lo que se pué plantar
que no cresca en cuatro dias
florio com’un rosal?
¡Si és que tiés clase! ¡Puñema!
¡Si no pués rimediar!.
¡Si és que vié un furastero
a vesitarte na más,
y cuando tié que golver...
alreor tién que cavar
pa segarle las raices
que l’hán crecio al llegar
No és piropo lo que digo,
és que hablo la virdá,
y’abora quié mi zagala
que me vaya and’está.
¡Sigue allí con tu mario,
qu’estás fien acompañá,
y no m’aprietes, zagala,
que tú me tiés qu’envidiar!
poique tú, pa ver tu güerta
tiés que dispierta ensoñar,
y yo piso los fancales,
limpio e grama el frazal,
siego copas al panizo,
acobijo el tomatal,
doy e comer al marrano,
pongo güevos a empollar,
y’en’una silla d’anea
m’asiento a discansar
mirando los limoneros
y goliendo tó su azar.
En’esta güerta e Murcia
amí me tién qu’enterrar,
pero siendo en la güerta
calquier lao me dá igual,
poiqu’ande quiera que vayas
siempre encuentras un roalqu’es la Jloria e los Cielos;
única que pué igualar
a ésta fendita tierra
qu’a tos nos face ensoñar
dend’el mar hista la vega
y dende la vega al mar.
Hé dicho
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